Discipulado

No existe una ordenanza tan clara para la misión de la iglesia que aquella en la cual el Señor Jesús dijo en Mateo 28:19; Por tanto, id y hace DISCIPULOS a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Las prioridades se determinan por los mandatos. Los mandatos son los que establecen el orden de prioridad en todo nuestro que hacer, y es por ello que en el Nuevo Testamento se menciona más de 70 veces la palabra DISCIPULOS, y si un término se usa mucho, debemos buscar a fondo su sentido exegético y conceptuar, para no desvirtuar aquello a lo cual el Señor nos ordeno, y poder mantener vivo el espíritu del Evangelio.

 

El discipulado envuelve algo más que una clase, que un grupo, que una reunión. Es toda una relación y actitud en la evangelización y conservación de los perdidos que vienen a Cristo. Es una de las tantas formas retóricas para exponer la relación personal que envuelve el proceso de formación de un cristiano una vez nace de nuevo. Si somos cuidadosos de este concepto, como de otros que hay a lo largo del Nuevo Testamento, veremos que detrás de cada palabra se esconde una actitud, un principio y un objetivo; fortalecer la relación entre los nuevos convertidos con aquel que “lo toma” para darle lo que será el principio de cobertura y protección en su crecimiento de la vida cristiana. No puede haber formación sin relación, no puede haber relación sin entrega, no puede haber entrega sin asumir responsabilidades.

 

La forma de relación en el discipulado está definida por los conceptos de:

1.    Ser parte de un cuerpo.         1 Corintios 12:27, Colosenses 1:18.

2.    Ser parte de un edificio.         Efesios 2:21, 1 Corintios 3:8.

3.    Ser padre de un hijo.             1 Corintios 4:15, Tito 1:4.

4.    Ser parte de una familia.       Efesios 2:19,  Gálatas 6:10.

Tomado del lIbro del Rev. Mario Fumero, La Paternidad Espiritual.

 

La iglesia Brigadas de Amor Cristiano ha tiene en el discipulado su principal estrategia de crecimiento y formación espiritual. Desde su fundación, el trabajo por células ha sido una de las principales herramientas de crecimiento espiritual. El principio de paternidad espiritual es la base de todo el trabajo con los miembros de la congregación. (Puede ampliar mas estos conceptos en el libro: La Paternidad Espiritual, de Mario Fumero

¿Como funciona el discipulado?

Cada uno de los miembros esta sujeto al cuerpo a través de las coyunturas (las células de discipulado). Cada célula es dirigida por el maestro discipulador, el cual vela por el crecimiento espiritual de sus discípulos, al estilo de Jesús. El discipulado que practicó Jesús con sus discípulos fue de 24 horas, permaneciendo con ellos el tiempo que duró su ministerio aquí en la tierra, un aproximado de 3 años. La idea que se tiene con esta estrategia de discipulado es mantener una relación similar a la que tubo el Señor con sus adeptos.

 

El maestro cuida de la célula, ministrando la palabra a sus discípulos, orando por ellos, trabando en modelar su carácter a semejanza de Cristo, “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; Efesios 4:11-13.

 

Los maestros tienen libertad para coordinar los días de reunión y demás actividades que desee llevar a cabo para motivar a sus discípulos. Existe una enseñanza sistematizada en los manuales de discipulado, los cuales se adquieren en la Librería Peniel, o bien solicitarlos al Ministerio de Enseñanza, dirigido por el pastor Erwin Barahona. En la reuniones de discipulado hay alabanza, enseñanza, intercesión, cobertura. El maestro debe tener cuidado por cada unos de sus discípulos, su finalidad es trabajar en la formación del carácter, por lo cual la base del éxito es la relación personal tal como lo hizo el maestro por excelencia, Jesús. La relación estrecha entre el maestro y sus discípulos crea lazos perdurables y profundos, a modo que cuando le discípulo se encuentra enfermo, débil en problemas, el maestro es el primero en enterarse y traer consuelo a su adepto.

 

Como estrategia para la formación de liderazgo el discipulado es una herramienta poderosa, ya que el discípulo aprende viendo de su maestro, 2 Timoteo 2:2: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. De esta manera el principio de paternidad espiritual se va multiplicando en las nuevas generaciones.

 

Para que un miembro de la congregación pueda ejercer ministerio es muy importante que se encuentre acoyuntado en una célula.

 

El discipulado ha sido por mas de 37 años una de las principales columnas en el avance de la obra y ha permitido el surgimiento de generaciones de líderes que en la actualidad siguen sirviendo al Señor, dentro y fuera del país.

 

En la actualidad la IBAC cuenta con 600 miembros recibiendo cobertura espiritual.

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